CORREDOR BIOLÓGICO CHICHINAUTZIN

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Presentación

Topiltzin Contreras-MacBeath

La información que aquí se presenta y que describe con cierto grado de detalle los más notables elementos naturales que componen el área de protección de flora y fauna silvestre Corredor Biológico Chichinautzin, se basa en estudios que han realizado investigadores del Centro de Investigaciones Biológicas "J. Félix Frías Sánchez" de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (CIBUAEM), estos estudios son de tipo ambiental, biotecnológico, zoogeográfico, ecológico y fitoquímico, considerando todos los grupos de animales y asociaciones vegetales mencionadas con anterioridad.

Se presenta una compilación de información relacionada con el área de protección de flora y fauna silvestre, Corredor Biológico Chichinautzin, que representa la primera zona protegida bajo esta categoría en el territorio nacional. Contiene datos generales, tablas e imágenes que permiten un amplio conocimiento de la zona desde los puntos de vista abiótico, biótico y socioeconómico.

Otras instituciones que realizan actividades de investigación en el área son el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma Metropolitana. Por su parte, dependencias gubernamentales estatales y federales, así como algunas ONGs mantienen programas educativos, productivos, de reforestación, vigilancia y combate de incendios.

 

Resumen

El Corredor Biológico Chichinautzin es un área de protección de flora y fauna que fue decretada así por tres razones fundamentales: 1) su elevada permeabilidad, lo que la convierte en una zona de recarga de acuíferos que se explotan en las principales ciudades del estado de Morelos 2) su vulnerabilidad, ya que representa el límite sur del Distrito Federal, por lo que es una zona de amortiguamiento para el Valle de Cuernavaca y 3) sus elementos naturales, tanto florísticos como faunísticos.

Se encuentra ubicado en la zona noroeste del Estado de Morelos, sus coordenadas extremas 18° 50’30" y 19° 05’40"N; 98° 51’50" y 99° 20’00"W. Se trata de un área Natural Protegida singular, que incluye a dos Parques Nacionales (Lagunas de Zempoala y El Tepozteco)unidos por un área de Protección de Flora y Fauna (El Corredor Biológico Chichinautzin), de tal forma que su superficie de 65,722 hectáreas, resulta de la suma de las 37,873.81 ha decretadas como Área de protección de flora y fauna silvestre el 5 de diciembre de 1988 y modificada en septiembre del 2000, que sumadas a las 4,561.75 ha de "Lagunas de Zempoala" decretado como tal en 1936, pero con una modificación en 1947 y las 23,286.51 ha de "El Tepozteco", decretado en 1937.

El establecer al Corredor Biológico Chichinautzin como una sola área natural protegida de interés de la federación, ya da seguridad jurídica a los propietarios y poseedores de inmuebles ubicados en el área, para garantizar su conservación y fomentar su desarrollo sin transformar el área natural en áreas urbana o industrial. Además, restringe la construcción y establecimiento de industrias y núcleos poblacionales y, por otro lado, promueve la conservación de la flora y fauna del lugar, haciendo énfasis en el hábitat de especies nativas y en peligro de extinción. Mientras que las características montañosas del área han estimulado el aislamiento de poblaciones de especies animales y vegetales, endémicas y 64 en alguna categoría de riesgo. Se han registrado 315 especies de hongos, mientras que la flora del Corredor incluye 785 especies y 8 tipos de asociación vegetal destacando la de pino - encino, las masas puras de bosque de encino, oyamel y pino, el pedregal y su vegetación de "malpaís", así como la selva baja caducifolia. En cuanto a la fauna, existen 1,348 especies de artrópodos, 5 de peces, 10 de anfibios, 45 de reptiles, 237 de aves y 60 de mamíferos.

Al igual que lo que ocurre con el componente ambiental, en lo referente al histórico-cultural existe un conjunto de factores que hacen del Corredor Biológico Chichinautzin una zona muy rica y diversa en lo que se refiere a las manifestaciones de los diferentes grupos humanos que existieron y que aún subsisten en la zona, situación que dificulta el hacer una caracterización general.

Sin embargo con base en relaciones y afinidades ceremoniales, identitarias, cosmológicas, simbólicas, históricas y afectivas caracteriza una "Gran Región" que va desde el Ajusco y Contreras hasta Chalma, internándose hacia la parte norte del Estado de Morelos, misma que pasa por puntos clave como Contreras, Milpa Alta, Xochimilco, Iztapalapan y Topilejo en el Distrito Federal; Ocuilan y Chalma en el Estado de México y los Municipios de Cuernavaca, Tepoztlán, Tlayacapan y Totolapan y un tanto dentro de la zona central de tierra caliente de Morelos llegando inclusive hasta Tepalcingo y Mazatepec.

El presente documento representa un diagnóstico de las condiciones naturales y socioeconómicas actuales del Corredor.

1. Introducción

1.1. Antecedentes

Debido a sus invaluables recursos naturales, sus paisajes, su cultura, condiciones ambientales y a sus sobresalientes especies florísticas y faunísticas, la región que nos ocupa ha despertado el interés por las diferentes culturas que han tenido la oportunidad de entrar en contacto con ella. Esto en lugar de favorecer su conservación, ha maximizado los impactos que a diario atentan precisamente contra aquellos rasgos que la hacen unica.

Afortunadamente, desde la primera mitad del siglo pasado quienes tenian a su cargo el manejo de los recursos naturales del país tuviero el acierto de declarar como protegidos a los Parques Nacionales "Lagunas de Zempoala" y "El Tepozteco", lo cual detuvo hasta cierto punto su degradación. A finales de los años 80s se tuvo nuevamente el acierto de declarar un Corredor Biológico "El Chichinautzin" para proteger aún más esta gran región, que provee de indispensables servicios ambientales al Estado de Morelos y a la Región Sur del Distrito Federal.

Como era de esperarse, el simple decreto de estas áreas como protegidas no ha sido suficiente para contener su deterioro, ya que no se había logrado integrar el concepto de conservación con el de desarrollo, en lo que actualmente se conoce como "desarrollo sustentable".

1.2. Justificación

El Corredor Biológico Chichinautzin es un área de protección de flora y fauna que fue decretada así por tres razones fundamentales: 1) su elevada permeabilidad, lo que la convierte en una zona de recarga de acuíferos que se explotan en las principales ciudades del estado de Morelos 2) su vulnerabilidad, ya que representa el límite sur del Distrito Federal, por lo que es una zona de amortiguamiento para el Valle de Cuernavaca y 3) sus elementos naturales, tanto florísticos como faunísticos.

En términos generales, lo que se buscó con el decreto fue el procurar la preservación de los procesos ecológicos que ocurren en el área mediante la integración de los parques nacionales "Lagunas de Zempoala" y "El Tepozteco" en un gran corredor, por lo que su manejo y normatividad resulta hasta cierto punto complejo.

2. Descripción del área

2.1. Descripción geográfica.

El corredor biológico se encuentra en la zona noroeste del Estado de Morelos; en su territorio se incluyen los municipios de Cuernavaca, Huitzilac, Jiutepec, Tepoztlán, Tlalnepantla, Totolapan, Tlayacapan, Atlatahucan, Yautepec; Las Delegaciones políticas de Milpa Alta y Tlalpan al sur del Distrito Federal y Ocuilan de Arteaga en el Estado de México. Sus coordenadas extremas 18° 50’30" y 19° 05’40"N; 98° 51’50" y 99° 20’00"W. Su superficie de 65,722 hectáreas, resulta de la suma de las 37,873.81 ha decretadas como Área de protección de flora y fauna silvestre el 5 de diciembre de 1988 y modificada en septiembre del 2000, que sumadas a las 4,561.75 ha de "Lagunas de Zempoala" decretado como tal en 1936, pero con una modificación en 1947 y las 23,286.51 ha de "El Tepozteco", decretado en 1937.

2.2 Características físicas

2.2.1 Geología

Rogelio Oliver Guadarrama

Geológicamente en el área predominan materiales ígneos extrusivos cenozoicos. Entre ellos destacan los derrames lávicos de basaltos de andesitas y dacitas y las superficies de piroclastos o tegtas formados por tobas y brechas.

Cubren pequeñas extensiones las rocas sedimentarias marinas mesozoicas, como calizas, anhidritas, limolitas, areniscas y lutitas. Además se encuentran depósitos dentríticos (clásticos, continentales, aluviones) en valles y depresiones.

La falta de conocimientos y la dificultad de disponer de datos sobre rocas de las Eras Azoica y Proterozoica, por estar a grandes profundidades, no permiten establecer de manera contundente su ubicación en la zona de trabajo.

La era Mesozoica se caracteriza por una invasión marina proveniente del Golfo de México. En el Cretácico el área emergió y sufrió fuertes compresiones que plegaron parte de las rocas sedimentarias marinas. Durante el Cenozoico, los plegamientos se intensificaron, se sucedieron fallas en bloques, derrames lávicos y depósitos de materiales cineríticos y clásticos; en tanto en el Holoceno predomina la acumulación de sedimentos derivados de áreas volcánicas que son erosionados y depositados sobre las formaciones geológicas preexistentes.

2.2.2 Estratigrafía

Con base en las características de las rocas y grupos geológicos se encuentran las siguientes formaciones.

a) Formación Morelos (Cretácico Inferior). Se ubica en el flanco oriental del anticlinal Barriga de Plata, entre la sierra de Tepoztlán y los conos cineríticos Las Tetillas. Es una sucesión de calizas y dolomitas con intercalación de capas delgadas de pedernal.

b) Formación Cuautla (Cretácico Superior). Localizada en el flanco occidental del anticlinal Barriga de Plata. Está constituida por calizas con lentes y nódulos de pedernal, así como fósiles silificados. Esta formación, junto con la de Morelos, al ser comprimidas y plegadas sufrieron intenso fracturamiento que en muchos sitios fue resellado por calcita blanca, además de presentar abundante disolución, dado el carácter puro del carbonato de calcio. La formación Cuautla descansa directamente sobre la formación Morelos e infrayace a la formación Mezcala.

c) Formación Mezcala (Cretácico Superior). Ubicada en el mismo sitio que la formación anterior. Está constituida por capas interestratificadas de areniscas, limolitas y lutitas calcáreas, con escasos lentes de calizas clásticas. Se ubica descansando sobre la formación Cuautla y está cubierta a su vez por depósitos aluviales.

d) Formación Tepoztlán (Mioceno). Situada en la porción central del área. Está formada por capas vulcanoclásticas integradas por lahares de composición andesítica. Corresponde a la sierra de Tepoztlán, cuya formación es en extremo característica.

e) Los volcanes y coladas lávicas que se ubican en los alrededores de las Lagunas de Zempoala, al noreste del área, constituyen la Andesita Zempoala (Plioceno), que yace sobre la formación Tepoztlán.

f) Formación Cuernavaca (Plioceno). Se localiza al suroeste del área, está constituida por depósitos clásticos continentales poco consolidados, transportados y depositados por agua de la Andesita Zempoala.

g) Grupo Chichinautzin (Pleistoceno Cuaternario). Se ubica en toda el área de estudio. Toma su nombre del volcán estromboliano así llamado. Comprende corrientes lávicas, estratos de tobas y brechas, así como materiales clásticos de composición basáltica, dacítica y andesítica, que descansan sobre las formaciones Cuernavaca, Tepoztlán, Cuautla y Mezcala.

2.2.3 Suelos

Las unidades de suelo en la zona del Corredor Biológico son Andosol, Litosol, Regosol, Feozem, Luvisol, Vertisol, Acrisol y Rendzina.

El Andosol es el más ampliamente distribuido en el Corredor, estos suelos se forman a partir de materiales ricos en vidrio volcánico, presentan color oscuro en el horizonte A debido al alto contenido de materia orgánica y color café en los subsiguientes horizontes alcanzando profundidades hasta de 1.50 metros. Presentan estructura granular, con textura media y pH ácido que va de cinco a seis; tienen baja densidad aparente y alta capacidad de intercambio catiónico. Las subunidades son: andosolres ócricos, mólicos, húmicos, todos de consistencia y textura embarrosa, de migajón limoso a más fino. Son utilizados para agricultura de temporal. Por su parte los andosoles vítricos no tienen consistencia embarrosa y son de textura gruesa; éstos se utilizan para agricultura de riego. Los cultivos que predominan en este tipo de suelos son: avena, maíz, plantaciones de nopal, maguey pulquero y frutales como manzana y tejocote. Esta unidad edáfica se ubica en las localidades de Tres Cumbres, Coajomulco, San Juan Tlacotenco, Santo Domingo Ocotitlán y Huitzilac.

El Litosol ocupa el segundo lugar en cuanto a superficie en el Corredor Biológico, son suelos someros de 10 centímetros de profundidad, que se constituyen de fragmentos de roca intemperizada. Se presentan en las zonas montañosas con pendientes abruptas, pero se pueden encontrar en otras áreas, como en superficies planas. Es una de las principales unidades de suelo de la clasificación de la FAO, que son utilizadas para agricultura de temporal. La vegetación que predomina en esta unidad edáfica es el pino y madroño. En el área se localiza al suroeste Fierro del Toro, noroeste de Tres Cumbres, al este de Coajomulco, alrededor del volcán Chichinautzin, al sur de San Juan Tlacotenco, al este de Santo Domingo Ocotitlán, al norte de Tepoztlán y al este de Tlalnepantla.

Los Feozem son de color oscuro, rico en materia orgánica y nutrientes; presentan un horizonte A mólico, una gypsico o concentraciones de cal suave pulverulentas dentro de los primeros 25 centímetros de profundidad. Carecen de propiedades hidromórficas. En los primeros 50 centímetros de profundidad los valores de pH son de siete, pero algunas veces disminuye hasta cinco en el horizonte medio, coincidiendo con el máximo de arcilla. La materia orgánica disminuye en forma constante de un cinco por ciento en el horizonte superior y de uno a dos por ciento en la parte media. Estos suelos están confinados de manera casi exclusiva a superficies planas o ligeramente onduladas, además, se desarrollan en condiciones aeróbicas donde hay movimiento libre de agua a través del suelo. Presentan cuatro subunidades: calcáreos, gleycos, lúvicos y háplicos. Son utilizados tanto para la agricultura de riego como de temporal, y se localizan al noroeste de Felipe Neri, en Santa Catarina al norte y sur de Tepoztlàn, al sur de Amatlán, en Ocotepec, Ahuatepec y Santo Domingo Ocotitlán.

Las Rendzinas son suelos que se desarrollan sobre material que contiene 40% o más de carbonato de calcio. El horizonte A, usualmente de color obscuro, descansa sobre el B, que empieza a desarrollar estructura; el material madre usualmente es caliza. Son utilizados para la agricultura de temporal.

La unidad edáfica Regosol procede de materiales no consolidados, excluyendo depósitos aluviales recientes. Carece de propiedades hidromóficas en los primeros 50 centímetros de profundidad, sin salinidad elevada. Cuando tiene textura gruesa carece de laminillas de acumulación de arcilla, tiene una amplia gama de texturas y ocurren en todas las zonas climatológicas. Constituyen la etapa inicial de un gran número de suelos. El horizonte que presenta A ócrico se forma con rapidez, pero con frecuencia es una fase transicional a un horizonte A mólico úmbrico. Estos suelos tienen cuatro subunidades: regosol éutrico, calcáreo, dístrico y gélico. La subunidad regosol éutrico es considerada una de las principales en México y es utilizada para la agricultura de temporal y de riego. Al igual que el regosol calcáreo se localizan principalmente al este de Felipe Neri.

Los Vertisoles se localizan en lugares planos, destacando los vertisoles pélicos. Una de las principales características que poseen es su alta cantidad de arcilla, siendo el 30% o más en todos los horizontes a profundidades no menores de 50 centímetros. Desarrollan grietas en la superficie debido a la falta de agua, presentan color obscuro, textura fina o muy fina y contenido bajo de materia orgánica. Tienen dos subunidades, que son: vertisol pélico y vertisol crómico. Algunos vertisoles se han formado por hidrólisis progresiva de la roca subyacente en depósitos superficiales, los cuales de ordinario son depósitos aluviales o lacustres. Estos suelos se desarrollan principalmente en sitios planos o de pendientes suaves; usualmente los vertisoles son deficientes en muchos de los macronutrientes y micronutrientes de las plantas, el contenido de fósforo, nitrógeno y potasio es bajo, además, son muy susceptibles a todas formas de erosión, aun en pendientes de cinco por ciento o menos, pueden desarrollarse zanjas profundas en un período muy corto. Las dos subunidades de este tipo de suelo son utilizadas tanto para la agricultura de riego como la de temporal, localizándose al sureste de Tepoztlán.

Los Luvisoles presentan textura media, con valores de pH de 5.5 a 6.5 en el horizonte superior, disminuyendo de 4.5 a 5.0 en donde la arcilla llega al máximo, el contenido de materia orgánica es baja.

2.2.4 Geomorfología

La clasificación geomorfológica que se presenta en el Corredor Biológico Chichinautzin comprende los tipos de relive en función de su origen geológico, composición petrológica y estructural; además toma en cuenta la configuración de la superficie y su topografía, así como la naturaleza de los procesos gradativos que determinan el moldeado.

El relieve endógeno volcánico acumulativo de conos cineríticos (Q-P), tiene una amplia distribución en el área como resultado de una extraordinaria actividad volcánica, que se tradujo en una acumulación masiva de lava y tefra. Por otro lado el relieve endógeno acumulativo de coladas lávicas y domos (basálticas, dacíticas y andesíticas) (Q), está representado por derrames de lava recientes que conservan su aspecto original. Se ubican alrededor de centros eruptivos, cubriendo materiales preexistentes de diversa naturaleza geológica. La localización de las principales coladas en el área de protección es como sigue:

a). En el extremo noreste del área, derrames en forma de domos conocidos con los nombres de la Gloria y el Tabaquillo, provenientes de los aparatos volcánicos situados en las inmediaciones del parque nacional Lagunas de Zempoala.

b). Al sur de los volcanes de Tres Cumbres y Tezontle, ubicados al sur de Tres Marías y norte de Cuernavaca, respectivamente.

c). La colada caótica localizada al sur del volcán Chichinautzin.

d). Al sureste del volcán La Herradura se encuentra la colada AA en el llamado Texcal, que abarca parte de los municipios de Cuernavaca, Jiutepec, Tepoztlán y Yautepec. Con relieve endógeno volcánico acumulativo de laderas lávicas (basáltica, dacíticas y andesíticas) (Q). Esta topoforma se sitúa al norte del área en laderas relativamente jóvenes, coronadas por conos cineríticos, su amplia forma desciende de una área montañosa que posee un extenso flanco que sobreyace a materiales preexistentes.

Relieve endógeno modelado de ladera volcánica con erosión fuerte (brechas y tobas) (P), está representada por depósitos volcanoclásicos que constituyen la formación Tepoztlán, localizada en los alrededores del poblado del mismo nombre, así como al sureste del área.

Relieve endógeno modelado de ladera volcánica de edad anterior al Cuaternario como la sierra de Zempoala al nordeste del área, se trata de un relieve compuesto por rocas volcánicas intermedias y básicas, donde la erosión fluvial y los procesos gravitacionales han llevado a cabo una acción de modelado que impide reconocer los rasgos originales.

Relieve endógeno modelado de montañas de plegamiento (K), es importante recalcar que a fines del Cretácico, Morelos emergió de un antiguo mar, constituyendo un área continental relativamente plana, durante la Revolución Laramídica fue plegada, posteriormente la erosión se ha encargado de dejar en forma de islas a las partes altas de dichos plegamientos, que constituyen estructuras anticlinales, en los respectivos valles sinclinales se han acumulado potentes espesores de sedimentos aluviales.

Relieve exógeno acumulativo erosivo de piedemonte (T). El piedemonte de la formación Cuernavaca se ubica al oeste del área y está constituido por una mezcla de conglomerados clásticos y vulcanoclásticos andesíticos, originados por las corrientes que se han depositado en pie de montes suaves en forma de abanicos aluviales, cubierto en su parte oriental por lavas de Grupo Chichinautzin.

2.3. Hidrología

Topiltzin Contreras MacBeath

Xavier Cazorla Clarisó

La totalidad de los cuerpos de agua del Estado de Morelos pertenecen a la cuenca del Balsas, que corresponde al río más grande del Sur del país a desembocar en el Océano Pacífico. En el Estado, este se encuentra dividido en tres subcuencas: la del río Amacuzac, que tiene una superficie de 4,303.39 Km2; la del Nexapa o Atoyac con 673.17 Km2 y la del Balsas-Mezcala con 1.6 Km2 (Contreras MacBeath 1995).

Los rasgos hidrológicos más sobresalientes del Corredor biológico se refieren a su importancia dentro del balance hídrico regional. Su amplia extensión, los 1,300 milímetros de precipitación producto de la geomorfología y altitud (3,450 metros sobre el nivel del mar), así como su elevado índice de infiltración (70-80%), le confiere una gran importancia en la recarga de acuíferos. De acuerdo con Aguilar (1995), las principales zonas de recarga de acuíferos de Morelos se localizan en las sierras del Chichinautzin, Zempoala y Nevada, por lo que este servicio ambiental es fundamental para cubrir las necesidades de agua para las actividades económicas (agricultura, ganadería, industria, recreación) y de su uso doméstico de la mayor parte del estado. Destaca además por que incluye las cabeceras o cuencas altas de los ríos Yautepec y Apatlaco.

En lo referente a cuerpos de agua superficiales, este aspecto tiene especial significado en Zempoala, no sólo porque da nombre al Parque Nacional "Lagunas de Zempoala" sino también porque esta reserva se localiza muy próxima a la intersección de tres importantes sistemas hidrográficos, como son la cuenca del río Lerma, al occidente; la cuenca de México, al noreste; y la cuenca del río Balsas en la porción sur, sistema al cual pertenece el parque, que ocupa las vertientes altas de la serranía Ocuilan-Zempoala, así como las estribaciones del Ajusco; laderas que conjuntamente bajan hasta el valle de Cuernavaca formando el vértice suroeste de la cuenca del río Amacuzac, a su vez afluente tributario del río Balsas.

En el Parque, la red hidrográfica está controlada por la estructura geológica, el sustrato litológico y las condiciones del relieve, que en conjunto han determinado los patrones de drenaje endorreico, exorreico y arreico.

Las depresiones de los lagos fueron originadas por los derrames de lava del volcán Zempoala y La Leona. Estas formaciones geológicas y las elevaciones topográficas permitieron el escurrimiento del agua, por numerosos ríos y arroyos, que mas tarde formaron los lagos (Sosa, 1935).

El Parque Nacional Lagunas de Zempoala forma parte de la Región Hidrológica 18 de acuerdo con la Secretaría de Programación y Presupuesto (1979d), y contiene siete lagos que son: Zempoala, Compila, Tonatiahua, Acomantla, Acoyotongo, Quila, Hueyapan y un pequeño manantial llamado la Joya de Atezcapan.

De los siete lagos que hoy en día se reconocen, tres se encuentran completamente secos, y los otros cuatro presentan un régimen de fluctuaciones del nivel del agua, muy acusado desde fines de noviembre hasta mayo, ya que la intensa evaporación e infiltración de sus aguas hace disminuir considerablemente su nivel en las épocas de sequía. Presentamos a continuación una breve descripción de las lagos.(Castañeda y Hernández, 1977).

Lago Zempoala: En Náhuatl significa "Veinte o Muchas Lagunas". Al pie del cerro de Zempoala, es la mayor de todas. La alimenta un pequeño arroyo que desciende por el sureste del cerro y que lleva agua todo el año. La laguna cuenta con abundante fauna y flora acuática, de la cuál encontramos diversas especies de peces que la gente llega a pescar , fuera de la época de veda. Dicha laguna forma parte del principal atractivo turístico del Parque ya que en los alrededores se concentran todas las instalaciones turísticas y comerciales.

Lago Compila: En Náhuatl significa "Laguna de la Corona" o " Laguna diademada", se encuentra junto a la Laguna de Zempoala, y es alimentada por la misma. Tiene grandes infiltraciones y durante el estiaje está casi seca por completo, pero en época de lluvias empieza a llenarse.

Lago Tonatiahua: En Náhuatl significa "Espejo del Sol", se encuentra al pie de los cerros Ocuilan y Alumbres y presenta dimensiones considerables. La alimenta un pequeño arroyo que desciende al oeste del Cerro Ocuilan durante todo el año. Su fauna es abundante y muy importante para la gente de los alrededores. Se encuentra en un estado de conservación bastante bueno, a excepción de algunas especies introducidas que van proliferando.

Lago Acoyotongo (Prieta): Anteriormente encontrábamos dicha laguna llena durante la época de lluvias, reduciendo su volumen durante la época de estiaje. Actualmente, ya no se forma la acumulación de agua infiltrándose esta rápidamente.

Lago Quila: En antecedentes, encontramos que dicha laguna fue una de las más grandes, pero no se tiene datos exactos ni de sus dimensiones, ni de sus características. Actualmente se encuentra completamente seca, debido a un sumidero por donde se escapan sus aguas que van a parar a unas tuberías que las distribuyen a los ejidos y los pueblos cercanos.

Lago Acomantla (Seca): Se le conoce también como "Laguna Muerta". Sosa (1935) anota que en la época de lluvias se llenaba y durante el estiaje se convertía en pantano, pero en la actualidad podemos comprobar que nunca se llena.

Lago Hueyapan: En Náhuatl significa "Laguna o en el Agua Grande", se encuentra dentro de la espesura del bosque, en la época de lluvias acumula alguna cantidad de agua, y en esa época suministra por medio de un acueducto al pueblo de Huitzilac.

2.4 Clima

Marisela Taboada Salgado

2.4.1 Temperatura

En el Corredor Biológico Chichinautzin se manifiestan de este a oeste principalmente tres zonas térmicas, distribuidas en dirección norte-sur. La semifría, con temperatura media anual entre 5 y 12ºC, localizada en el noreste y centro de las porciones más elevadas del Corredor, en altitudes mayores a 3000 metros sobre el nivel del mar, bajo la influencia de los escurrimientos del Ajusco en su porción central. La templada, situada paralelamente por debajo de la anterior, con temperaturas entre 12 y 18ºC y altitudes que oscilan entre los 2000 y 3000 metros sobre el nivel del mar, destacando en ellas localidades como Huitzilac, Tepoztlán, Tres Cumbres, Huecahuasco y Yecapixtla. La semicálida, ubicada al sur de la zona templada, donde predominan altitudes menores de dos mil metros sobre el nivel del mar, las temperaturas dominantes quedan comprendidas entre los 18 y 22ºC, esta zona incluye a Cuernavaca, Tlayacapan, Oaxtepec y Atlatlahucan, entre otras localidades.

En toda el área la variación anual de la temperatura es menor de 5ºC, es decir, isotermal. El mes más frío es enero, registrándose entre 7 y 8ºC. En tanto que el mes más caliente es mayo, en el que llegan a registrarse temperaturas hasta de 13ºC para el mismo lugar.

El mes más caliente se presenta antes del solsticio de verano (21 de junio), por lo que la marcha de la temperatura es de tipo Ganges.

El promedio de temperatura mínima en enero es de 9.8ºC, la cual aumenta paulatinamente hasta alcanzar entre mayo y julio 16.1ºC. La temperatura máxima que se registra en el área, durante abril y mayo, es del orden de 25ºC, disminuyendo a medida que se establecen las lluvias, hasta llegar a los 18ºC en el mes de julio.

2.4.2 Precipitación

En la zona se aprecia claramente la influencia orográfica en la precipitación. En las estribaciones elevadas de la sierra del Chichinautzin y en los límites superiores de Huitzilac y las lagunas de Zempoala se reciben precipitaciones medias anuales superiores a los mil 200 mm.

El régimen de lluvias es de verano, debido a que éstas se inician generalmente a mediados de mayo y terminan en la primera quincena de octubre. Durante esta época los vientos alisios del hemisferio norte pasan por el Golfo de México, en donde recogen humedad, que es depositada posteriormente en forma de lluvias abundantes, siendo agosto el mes más lluvioso.

En invierno los vientos alisios se debilitan, se hacen descendentes y secos, por lo que en la época fría del año deja de llover, aun cuando es ocasional la invasión de "nortes", que por haber adquirido suficiente profundidad son capaces de librar barreras montañosas y producir precipitaciones en la zona. La lluvia que se concentra en los meses invernales (diciembre a marzo), es menor del 5% de la total anual. La probabilidad media de tener lluvia anual de 1,200 milímetros en toda la región es del 48%.

Durante julio y agosto suele presentarse una ligera disminución de lluvia que se conoce como sequía de medio verano o canícula, los valores de sequía relativa resultaron mayores al 10% y su impacto no es severo para la agricultura de temporal en la zona.

2.4.3 Clima

Integrando los datos de temperatura y precipitación disponibles, y de acuerdo con el sistema de kôppen modificado por García (1964) y aplicado por Taboada (1981), la zona presenta cuatro tipos climáticos.

Semifrío C(w2 )(w)(b’) con temperatura media anual entre 5 y 12ºC, lluvias en verano, el más húmedo de los subhúmedos, porcentaje de lluvia invernal menor de 5 milímetros (de la precipitación total anual), con verano fresco y largo. Esta se localiza en el nordeste y centro de las porciones más elevadas del Corredor, en altitudes mayores a tres mil metros sobre el nivel del mar.

Templado C(w2)(w)(b), distribuido paralelamente al anterior, en una franja que corre en dirección este-oeste, en localidades como Huitzilac, Tres cumbres y Huecahuasco, entre otras. Presenta verano fresco y largo, poca oscilación térmica y marcha de la temperatura tipo Ganges.

Semicálido A(C)(w2)(w), el más fresco de los cálidos, con temperatura media anual menor de 22ºC, subhúmedo, con lluvias en verano. Ubicado al sur de la zona templada, predominantemente a altitudes menores de 2000 metros sobre el nivel del mar.

Semicálido A(C)(w1)(w), al igual que el anterior presenta lluvias de verano, en el intermedio de los subhúmedos, también es considerado como un clima de transición. Se localiza en una pequeña zona al sur del pentágono que conforma el Parque Nacional El Tepozteco.

3. Características biológicas

3.1 Micología (hongos)

Daniel Portugal Portugal

Luis López Eustaquio

El estado de Morelos, a pesar de contar con una de las superficies más pequeñas de México, presenta una gran riqueza florística, estando los hongos entre los organismos mejor representados.

Particularmente para el Corredor Biológico Chichinautzin, se tienen registradas aproximadamente 315 especies fúngicas. De éstas las mejor representadas son: Tricholomataceae, Strophariaceae, Amanitaceae, Boletaceae, Polyporaceae, Clavariceae, Lycoperdaceae y Sclerodermataceae.

En el área de reserva existe gran diversidad de hongos que tienen diversas aplicaciones económicas (López et al., 1985, Portugal et al., 1985). Entre las especies comestibles, que suman más de 80, se encuentran: Amanita caesÁrea (xicalli, hongo amarillo), Lyophyllum decastes (clavitos), Agaricus campestris (hongo de pasto), Pleurotus ostreatus (oreja de cazahuate), Boletus edulis (pancitas), Hypomyces lactifluorum (enchilados, trompas), Russula brevipes (trompa blanca), Lactarius indigo (hongo azul, añil), Ramaria spp. (escobetas, corales), las cuales son comercializadas comúnmente en los principales mercados de la entidad (Mora et al., 1990).

Por otro lado, las especies micorrícicas y las destructoras de la madera, que también son muy abundantes, presentan gran importancia económica (López et al., 1992; Montiel et al., 1992. Las primeras desde el punto de vista forestal ya que sin ellas un bosque no se puede desarrollar al máximo, por esto es muy importante que, en los programas de reforestación no sólo se planten árboles, sino que también se introduzcan y propicien el desarrollo de hongos micorrícicos, ya que de lo contrario la reforestación fracasará. Entre los hongos que se desarrollan en esta reserva ecológica tenemos: Amanita muscaria, A. pantherina, Boletus edulis, B. frostii, Gomphus sp., Lycoperdon perlatum, Pisolithus tinctorius, Russula olivacea, R. emetica, Gyrodon merulioides y Suillus granulatus. Algunos de los hongos micorrícicos son también comestibles, por lo cual se puede decir que tienen doble aprovechamiento, en el desarrollo de los bosques y como alimento.

Por su parte los destructores de madera destacan por los daños que causan a los bosques e instalaciones fabricadas con madera, como ejemplo citaremos a: Armillariella mellea, A. polymyces, Fomes pinicola, Ganoderma applanatum, G. curtisii, Panus crinitus, P. badius, Polyporus trichicoma, P. azureus, P. hydnoides y P. versicolor.

Otro grupo de hongos representado en la zona es el de las especies venenosas, que en contraste con las comestibles se desarrollan en menor cantidad, de las que resaltan: Amanita virosa, A. bisporigera, A. verna, A. magnivelaris, A. phalloides y Chlorophyllum molybdites.

En el Corredor se han encontrado siete especies psicotrópicas (aquellas con propiedades alucinógenas). Estas pertenecen al género Psilocybe (Mora et al., 1992).

Cabe hacer notar que en los estudios recientes (Mora y Guzmán, 1983) se han descrito como nuevas especies: Omphalotus mexicanus Guzmán & Mora, Agrocybe chrysocistidiata Guzmán & Mora y Gymnopilus zempoalensis Guzmán & Mora, lo cual hace pensar que nuevos muestreos podrían aumentar los registros.

3.2 Vegetación

Jaime Raúl Bonilla Barbosa

De acuerdo a estudios recientes, se sabe que existen en el Chichinautzin 785 especies de plantas que se agrupan en 135 familias (estas incluyen a las acuáticas que se describen en la siguiente sección). En función del número de especies destacan las familias Orchidaceae, Asteraceae, Poaceae y Lamiaceae con 92, 75, 61 y 59 especies respectivamente.

Confluyen en el área elementos florísticos de afinidad Neártica y Neotropical que dan lugar a comunidades bióticas diversas. Monroy y Taboada (1990) mencionan la presencia de siete tipos de vegetación (bosque de pino, bosque de Abies, bosque de Quercus, bosque de Alnus, bosque mesófilo de montaña, matorral crasicaule y selva baja caducifolia) (Figura 2).

López-Paniagua (1990) coincide en el criterio sobre la diversidad florística del corredor agregando a los tipos de vegetación antes mencionados al pastizal subalpino, pradera y matorral rosetófilo.

Al nivel de familia la combinación de elementos templados y tropicales mencionados anteriormente son evidentes, entre los primeros se encuentran Pinaceae, Fagaceae y Betulaceae mientras que de los segundos se tienen Burseraceae, Anacardiaceae, Araliaceae y Annonaceae.

Los Géneros con afinidad Neártica son Quercus, Pinus, Arbutus, Arctosthaphylos, Castilleja y Penstemon, mientras que los de afinidad Neotropical son: Bursera, Agave, Echeveria, Tecoma, Cosmos, Mimosa y Fourcraea.

Particularmente el bosque de pino se localiza entre los dos mil 800 y los tres mil 500 metros sobre el nivel del mar, sus principales especies son Pinus montezumae, P. hartwegii, P. pseudostrobus y P. teocote. Se encuentra formando una masa pura conservada al norte de Tlalnepantla y fuertemente disminuido por la expansión de la frontera agrícola, especialmente en sitios con pendientes suaves que facilitan el uso de la tecnología moderna. Las diferentes especies de pino son muy cotizadas, por los que es muy común su tala, que produce claros que facilitan la propagación de Alnus firmifolia como especie secundaria.

El bosque de pino-encino se localiza entre los mil 600 metros sobre el nivel del mar en el sur de área núcleo Las Mariposas hasta los dos mil 800 metros sobre el nivel del mar en las cercanías de Tres Marías. En estos límites altitudinales se determina la distribución de algunas especies intercaladas de pino y encino. Fisonómicamente se caracteriza por tener el estrato arbóreo una altura promedio de 20 metros y una dominancia clara de especies de Pinus y Quercus.

El bosque de Abies está confinado a sitios de alta montaña, en laderas de cerros protegidos por la acción de los vientos y la insolación, generalmente forman pun piso por debajo del pinar superior (bosque de pino), requiere de condiciones de humedad elevada, con una precipitación superior a los mil milímetros. Este tipo de asociación de especies se localiza entre otras zonas, formando manchones dentro del bosque mixto, en la parte norte, en el Kilómetro 59 de la autopista México-Cuernavaca, las inmediaciones entre Coajomulco y El Mirador, así como en la región del parque nacional Lagunas de Zempoala, donde forma un bosque de grandes extensiones y escasamente perturbado y en las laderas del cono volcánico Chichinautzin.

El bosque de encino se localiza dentro del bosque mixto formando manchones homogéneos por arriba de la selva baja, debido a las condiciones de temperatura y humedad que se manifiestan en esta faja ecotonal. Sus límites altitudinales van de mil 500 a dos mil 200 metros sobre el nivel del mar. Las especies más conspicuas son Quercus obtusa, Q. rugosa, Q. splendens, y Q. laurina. Generalmente se presentan asociadas con Arbutus glandulosa y A. xalapensis. El estrato arbustivo consiste de especies indicadoras de alteración, como lo son: Cestrum thyrsoideum y Dodonaea viscosa, este último asociado al encinar alterado.

El bosque mesófilo de montaña se localiza en el bosque mixto cercano a los límites con el bosque de encino, ocupando las áeas más húmedas como las barrancas aledañas a las zonas montañosas. Se ubica principalmente en la sierra de Tepoztlán, entre el parque El Tepozteco y Santo Domingo Ocotitlán; al norte de éste se localizan, en gran cantidad de declives y cañadas de variada profundidad y en la Mesa La Gloria.

El matorral crasicaule se ubica en la región central y occidental del área. Tiene predominio de especies de baja altura entre 60 y 100 centímetros, con hojas dispuestas en forma de roseta, manteniendo sus características suculentas, por lo que es definido como un matorral crasirrosulifolio, situado en la parte baja de Santo Domingo Ocotitlán y Huitzilac.

La selva baja caducifolia se encuentra formando una franja de ecotonía entre el encinar y la selva propiamente dichas. Se localizan ciertos elementos intercalados con encinos y pinos hacia el centro-sur del área debido a las condiciones de temperatura y humedad prevalecientes en las partes bajas de esta comunidad. Las especies representativas son principalmente leguminosas arbustivas del género Mimosa. Garduño (1961), citado por López-Paniagua (1990), menciona que Cosmos ocellatus, Oxalis stolonifer, O. cuernavacana, Garrya longifolia, Cedrela saxatilus y Pleurothallis nigrifolia sólo estan citadas para el derrame del Chichiautzin y sus alrededores.

Es importante resaltar que Fourcraea bedinghausii es una especie endémica, restingida a las montañas de la parte central del Eje Volcánico Transversal.

3.3 Vegetación acuática

Jaime Raúl Bonilla Barbosa

Los hábitats acuáticos de México son diversos, y en algunos estados cubren una gran área superficial (Lot et al., 1993). Dentro del Corredor Biológico Chichinautzin se encuentran representados diversos ambientes acuáticos; esto hace particularmente interesante el estudio y conocimiento de su flora acuática. Los lagos de esta área han sido ya estudiados (Bonilla y Novelo, 1995). Sin embargo, algunos otros cuerpos de agua como arroyos de agua permanentes, estanques, jagüeyes, embalses, manantiales, aún permanecen completamente desconocidos.

Las especies de plantas acuáticas presentes en el Corredor Biológico Chichinautzin pueden ser encontradas principalmente en dos ambientes, lóticos o lénticos. Los primeros se refieren a los arroyos, canales, manantiales, ambientes caracterizados por agua corriente, es decir, con poca, moderada a alta velocidad de movimiento del agua. Por otra parte, los ambientes lénticos caracterizan los cuerpos de agua más o menos estacionarios, como son los lagos, embalses, estanques, jagüeyes o suelos temporalmente inundados.

Las 68 especies de plantas acuáticas conocidas para el Corredor Biológico Chichinautzin se incluyen en 34 familias y 49 géneros. Los grupos mejor representados son las dicotiledóneas, con 16 familias, 25 géneros y 32 especies, los helechos y plantas afines, con tres familias, tres géneros y tres especies, y por último las gimnospermas, representadas por una familia, un género y una especie.

Las 68 especies, 49 géneros y 34 familias presentes en el Corredor Biológico representan el 9.1 por ciento, el 19 por cientos y el 40.4 por ciento, respectivamente, de la flora actualmente conocida en México (Lot et al., 1993).

Las familias más notables por su diversidad en el Corredor Biológico son Cyperaceae, con nueve especies; Scrophulariaceae con cinco especies; Apiaceae y Polygonaceae, Lemnaceae y Potamogetonaceae con tres especies; el resto de las familias están constituidas por una o dos especies. Al nivel genérico Scrophulariaceae (cinco géneros), Cyperaceae (cuatro géneros) y Apiaceae (tres géneros) son los más importantes.

De las 68 especies reconocidas en el Corredor Biológico, 40 son consideradas acuáticas y 27 subacuáticas. Las hidrófitas enraizadas emergentes representan la forma de vida más sobresaliente de la flora, con 54 especies, seguidas por las hidrófitas enraizadas sumergidas, con nueve especies, las hidrófitas libremente flotadoras, con cuatro especies, y por último, en menor proporción, por las hidrófitas enraizadas de hojas flotantes, con una especie.

Dentro de estas comunidades acuáticas hay una clara predominancia de especies herbáceas, de las cuales algunas de ellas cubren grandes áreas, como es el caso de Egeria densa, Juncus arcticus y Wolffia brasiliensis. La única especie arbórea dentro de las gimnospermas es Taxodium mucronatum, comúnmente conocida como "ahuehuete" o "sabino", que crece escasamente en el margen de jagüeyes y arroyos permanentes. En el Corredor Biológico no llega a formar un "bosque subperennifolio ripario" (Lot y Novelo, 1990).

En general, existe una gran necesidad en nuestro país de realizar programas a gran escala sobre exploraciones en el campo de la botánica acuática, especialmente en aquellas áreas donde su diversidad biológica es pobremente conocida como lo es el Corredor Biológico Chichinautzin.

3.4 Artropofauna (insectos y arañas)

Armando Burgos Solorio

Haciendo un recuento general de la artropofauna citada para el Corredor se sabe que existen cerca de mil 348 especies incluidas en 21 órdenes, de 199 familias y 748 géneros. El orden Coleóptera constituye el taxón con mayor número de especies (655), lo que representa 49.7 por ciento del total, seguidas de los lepidópteros con 169 especies (12.8 por ciento), hemípteros con 78 especies (5.9 por ciento) y homópteros con 67 especies (5 por ciento).

Otro grupo no menos importante es el de las arañas, con 106 especies que representan el 8 por ciento. Cifra que seguramente aumentará a medida que se intensifiquen las exploraciones biológicas.

Un dato que resalta la importancia de la diversidad biológica del Corredor es el hecho de que en la zona se hayan descrito 39 especies de artrópodos. Estando en orden de importancia por el número de especies los coleópteros (26), lepidópteros (7), tisanópteros (3), psocóptera (2) y hemíptera (1) (Wood, 1981, 1983, 1984; Vázquez, 1989; Deloya, et al. 1993; De la Meza, 1987). Cabe señalar que en un estudio reciente, en el que se estudiaron los Lamelicornios de Cuernavaca, no fue posible colectar Onthophagus rostratus, Aphodius vittatus, Macrodactyñus infuscatus, Diplotaxis aenea, D. trapezifera, D. cribriceps, Phyllophaga batillifer, Strigoderma sallei, Xyloryctes telephus, X. corniger y Dynaste hyllus, especies que habian sido registradas para la zona por Bates (1887-1889). La desaparición de especies se explicó como consecuencia de la expansión de las actividades agrícolas, deforestación, incendios forestales y asentamientos humanos irregulares (Deloya et al., 1993; Burgos, 1992).

Entre estas especies destacan algunas por su importancia ecológica, caso concreto son los microartrópodos asociados a musgos, mismos que promueven el establecimiento de biocenosis particulares. A su vez estos artrópodos guardan una estrecha relación con el medio edáfico primario, propiciando la sucesión vegetal.

3.5 Ictiofauna (peces)

Topiltzin Contreras-MacBeath

En los lagos del Corredor existen 5 especies de peces que habitan principalmente los cuerpos de agua del Parque Nacional Lagunas de Zempoala. Estas son: Ctenopharingodon idellus (Carpa herbívora), Cyprinus carpio (Carpa común), Oncorhynchus mykiss (Trucha arco iris), Heterandria bimaculata (Repotete) y Girardinichthys multiradiatus (Mexcalpique).

Resalta el hecho de que de las cinco únicamente el Mexcalpique es propio de los lagos y que las otras cuatro provienen de Norteamérica (trucha), Asia (carpas) y la vertiente del Golfo de México (Repotete). Estas han sido introducidas intencional o accidentalmente para diversos fines, a pesar de que se trata de un Área Natural Protegida.

El Mexcalpique, el Repotete y los juveniles de la Carpa Común se localizan en las orillas de los Lagos, encontrando refugio entre la densa capa de vegetación acuática que ahí se presenta. Por su parte los adultos de esta última habitan en la zona profunda, junto con la carpa herbívora, y la trucha arcoíris. Los arroyos son habitados únicamente por crías de las truchas, que pueden ser encontradas desde la desembocadura del arroyo hasta una distancia de aproximadamente 300 metros.

3.6 Herpetofauna (anfibios y reptiles)

Rubén Castro Franco

Guadalupe Bustos Zagal

3.6.1 Anfíbios

Los anfibios de la zona están representados por diez especies pertenecientes a cinco familias y dos órdenes constituyendo el 3.5 por ciento de las especies de México y el 37.03 por ciento de las de Morelos. Los ajolotes Ambystoma Altamiranoi tienen una distribución restringida a los riachuelos y charcos del parque nacional Lagunas de Zempoala.

Las salamandras Pseudoeurycea altamontana y Chiropterotriton chiropterus habitan en sitios húmedos bajo troncos, cortezas y árboles caídos en descomposición de los bosque de pino y oyamel al norte de Tres Cumbres. En el mismo bosque pero en áreas poco arboladas con residuos de madera en descomposición se localizan Pseudoeurycea belli, P. cephalica y P. leprosa.

Las ranas como Hyla plicata son comunes en la zona litoral de las Lagunas de Zempoala y Spea hammondi en la hojarasca y humus de los bosques del norte de Tres Cumbres. Rana spectabilis se encuentra ampliamente distribuida desde zonas muy frías como Zempoala hasta regiones semicálidas en el sur del parque nacional El Tepozteco.

3.6.2 Reptiles

El grupo de los reptiles es más diverso que el de los anfibios y está representado en la región por 43 especies pertenecientes a siete familias. El total de ellas representa el 3.64 por cientos de las especies de México y el 52.5 por ciento para Morelos, lo que manifiesta una riqueza muy alta en esta zona. Las áreas de bosque de pino-encino incluyen organismos de origen Neártico y Neotropical y son las que tienen mayor número de especies.

La tortuga Kinosternon integrum vive en barrancas y charcos de Santa Catarina y Tepoztlán. La lagartija Norops nebulosus, caracterizada por presentar un saco gular rojo, es de hábitos arborícolas y se puede encontrar en lugares sombreados y húmedos en zonas de selva baja caducifolia. El camaleón Phrynosoma orbiculare alticola vive entre la hierba de las praderas en zonas de pino y oyamel al norte de Tres Cumbres. Sceloporus aeneus y Sceloporus scalaris habitan en el suelo entre pastizales bien soleados en zonas de bosque de pino-encino y es común observarlas sobre rocas y troncos al oeste de Hutizilac, Tres Marías y Coajomulco. La especie más frecuente sobre árboles, rocas y troncos en los bosques de pino encino es Sceloporus grammicus microlepidotus fácilmente reconocible por la coloración dorsal verde liquenado.

Scelopurus jarrovi sugillatus y S. torquatus son las únicas lagartijas en la región que tienen un collar dorsal oscuro con bordes claros. La primera con escamas dorsales grandes y obscuras y la segunda con escamas pequeñas de color verde metálico. S. torquatus torquatus vive en los derrames de basalto del Chichinautzin y ocasionalmente puede ser observada en árboles y arbustos en el bosque de encino al este de Coajomulco. S. jarrovi sugillatus puede encontrarse sobre rocas entre los claros del bosque de pino y oyamel en el Parque Nacional Lagunas de Zempoala. Scelopurus spinosus horridus y Urosaurus bicarinatus bicarinatus son las especies más comunes en las zonas de selva baja caducifolia en el borde inferior del bosque de encino, la primera es de aspecto espinoso y se encuentra frecuentemente sobre árboles, suelo, roca, arbustos y troncos. U. bicarinatus bicarinatus es de aspecto áspero, arrugado y cenizo, es casi exclusivamente arborícola. Ambas se pueden observar en la selva baja caducifolia del parque nacional El Tepozteco.

Las serpientes son más diversas, sin embargo, por sus hábitos son difíciles de observar. Las especies más comunes de la selva baja caducifolia son Masticophis striolatus de color gris plomizo en el dorso y vientre amarillo, Oxybelis aeneus (bejuquillo) y Senticolis triaspis, en el bosque de pino-encino en los bosques de pino y oyamel las serpientes de cascabel Crotalus durissus, C. molussus, C. molussus y C. triseriatus.

3.7 Ornitofauna (aves)

Fernando Urbina Torres

En el Corredor Biológico Chichinautzin se han encontrado 237 especies de aves, que están incluidas en 41 familias. De este total 36 especies son endémicas para México, una está considerada como en peligro de extinción según la NOM-056-ECOL-1994, 14 especies están amenazadas, cuatro están clasificadas con el estatus de protegidas y tres como raras, según la misma norma.

La región, que forma parte del Eje Neovolcánico, es la que mantiene el mayor número de especies endémicas en el Estado y enfrenta una serie de problemas, causados, directa o indirectamente por la acción del hombre.

Las especies de distribución restringida, menos de 50,000 km2, que se encuentran en el Corredor son ocho:

La gallina de monte, Dendrortyx macroura considerada una especie protegida, la codorniz listada, Philortyx fasciatus, el chupamirto prieto, Cynanthus sordidus, la sonaja parda, Campylorhynchus megalopterus, la matraca alacranera, Campylorhynchus jocosus, el vireo gusanero, Vireo brevipennis, especie amenazada de extinción, el saltón cabeza verde, Atlapetes virenticeps, y el zacatonero de collar, Aimophila humeralis. De estas especies se desconoce, en su mayoría, su biología y estado de conservación, aunque algunas son comunes, como son los casos de la codorniz listada y el zacatonero de collar. Otra especie endémica poco estudiada es la pochuaca orejón, Nyctiphrynus mcleodii, considerada también una especie rara.

Entre las especies de interés se encuentran las rapaces diurnas como el gavilán pantanero, Circus cyaneus, y el gavilán pajarero, Accipiter striatus, el halcón palomero, Falco columbarius, y el halcón fajado, F. femoralis, amenazados de extinción, cuyas poblaciones deben de ser monitoriadas.

Otras especies que deben ser estudiadas son la codorniz montezuma, Cyrtonyx montezumae, amenazada, así como gorrión serrano, Xenospiza baileyi, que está en peligro de extinción.

3.8 Mastofauna (mamíferos)

Marco Antonio Lozano García

Salvador Santillán Alarcón

La composición mastofaunística existente en el Corredor presenta elementos de afinidad Neártica en sus límites más norteños y Neotropical en las áreas del sur o de ecotonía.

Las especies de mamíferos de la región están representadas por 18 familias que corresponden al 52.9 por ciento de las registradas para México, y están agrupadas en 60 especies, lo que equivale al 13.39 por ciento de las determinadas para la República Mexicana.

Los quirópteros (murciélagos) y los roedores (ratas, ratones, ardillas y tuzas) son los grupos mejor representados en cuanto al número de especies. Los murciélagos constituyen cuatro familias, y en las áreas de bosque templado se presentan en menor número de especies con respecto a aquellas del sur, donde se encuentra la mayor diversidad. Los roedores se agrupan en cinco familias, destacando la Muridae, con varias especies del género Peromyscus; la Geomyidae con sólo el género Cratogeomys y la Sciuridae con dos especies de ardillas, Sciurus aureogaster y Spermophilus variegatus.

También existen mamíferos primitivos como el tlacuache o zarigüeya, Didelphis virginiana, que se distribuye en todas las asociaciones vegetales de esta región, incluyendo áreas conurbadas.

Otros mamíferos primitivos pero de la familia Soricidae, son las musarañas técnicamente conocidas como Sorex que por sus hábitos fosoriales son difíciles de encontrar además, por lo reducido de su talla, porque no sobrepasan los 70 milímetros de longitud.

Sylvilagus floridanus y Sylvilagus cunicularius son los conejos representantes de la familia Leporidae que tienen un rango de distribución más amplio con respecto al teporingo o zacatuche Romerolagus diazi, que está confinado a las áreas boscosas de zacatonal amacollado, por arriba de los 2000 metros de altitud.

La mastofauna de carnívoros como las comadrejas y tres especies de zorrillos de la familia Mustelidae se pueden considerar comunes en el Corredor. La familia Procyonidae está representada por tres especies de las cuales el cacomixtle Bassariscus astutus es el más frecuente con respecto al mapache Procyon lotor y al tejón Nasua nasua, que muestran una mayor restricción en su distribución. Entre los cánidos están las zorras y los coyotes, que aunque presentes son menos evidentes.

El hecho de que se haya delimitado la extensión territorial del Corredor Biológico Chichinautzin no significa primero, que las especies se distribuyan de acuerdo a dicha división y segundo, que sean exclusivas de ese espacio; sino mas bien su distribución obedece a requerimientos básicos como el espacio y el alimento para que puedan desarrollarse los atributos ecológicos de las poblaciones tales como la natalidad, mortalidad, emigración e inmigración.

Lo anterior quiere decir que cada especie tendrá sus propias necesidades de espacio (pudiendo ser tan amplio o reducido según se trate y de acuerdo a sus posibilidades de desplazamiento) en donde encontraran su alimento (vegetal o animal), o sea, ocupan hábitats y desempeñan funciones específicas.

Situación diferente, pero a la vez alarmante, es la de Romerolagus diazi (teporingo, zacatuche, tepolito o conejo de los volcanes) porque de acuerdo a la norma oficial está ubicado en la categoría (R) es decir, se trata de una especie en peligro de extinción.

En la región del Chichinautzin, este lagomorfo habita principalmente áreas ocupadas por el pinar con estrato herbáceo y gramíneas amacolladas (Festuca tolucensis y Miihlembergia macroura). Asimismo, se le ha registrado en el ecosistema pino-encino, al norte del municipio de Tepoztlán.

Destaca Neotomodon alstoni alstoni (ratón de los volcanes) ya que se le considera especie endémica y restringida al Eje Volcánico Transversal. Este pequeño roedor herbívoro, es característico en áreas de alta montaña donde la carpeta vegetal esta compuesta por bosques de pino-encino, pino y oyamel; así como en bosque de pino con cliseries densas de herbáceas y zacatonal, además en áreas rocosas con musgos.

En el Corredor Biológico Chichinautzin a esta especie se le ha registrado en áreas cercanas al Parque Nacional Lagunas de Zempoala y en bosque de pino aledañas a los poblados de El Capulín, Fierro del Toro y Tres Marías, entre los límites del estado de Morelos y el Distrito Federal.

Neotomodon alstoni es uno de los roedores cricétidos abundantes en la región y forman parte de la cadena trófica, esto es, como sustento de algunos depredadores carnívoros de hábitos nocturnos.

Es posible que debido a los registros ocasionales efectuados sobre Marmosa canescens en todo el Estado de Morelos, este mamífero no aparezca ubicado en la norma oficial mexicana como una especie en riesgo. Sin embargo, este marsupial conocido como "ratón tlacuache" o "tlacuatzin" es realmente raro en toda la región geográfica ocupada por el Corredor Biológico, existiendo cierta factibilidad de encontrarlo en las áreas de ecotonía o directamente en la selva baja caducifolia y su límite máximo de distribución altitudinal sean los 1900 metros sobre el nivel del mar.

Entre los félidos que forman parte de las seis especies de gatos silvestres que habitan el territorio nacional, Puma concolor (puma o león de montaña) y Lynx rufus (gato montés o lince) son mamíferos que requieren de extensas áreas geográficas para su supervivencia.

Dicho requerimiento ecológico cada vez es menos factible que lo encuentren dado el avance de la mancha urbana, aunado a la alteración de sus áreas silvestres a causa de la agricultura y deforestación, así como la presión que ejercen los cazadores furtivos.

En el Corredor Biológico, son dos de los mamíferos de talla mayor que aunque recientemente se ha registrado su existencia a través de huellas y excretas (para el caso del puma) y registros visuales (para el caso del gato montés) se presume que su densidad no sea alta.

Es posible encontrarlos en áreas rocosas e inaccesibles y ocasionalmente se hacen visibles en espacios abiertos como sucede con el "gato montés" que acude a los llanos de Atexcapan a depredar roedores.

Afortunadamente estas dos especies no aparecen catalogadas en la norma oficial; sin embargo, también es posible que en breve sean tipificados si no se retoma la situación del deterioro paulatino e irreversible de sus hábitats.

En situación semejante, a la de los félidos, se encuentra Odocoileus virginianus mexicanus mejor conocido como "venado cola blanca", porque además es el artiodactilo de mayor importancia cinegética en México. Situación que lo convierte en el blanco tanto de los pobladores rurales como citadinos, por representar una presa rica en proteínas.

Se considera que la cacería furtiva es el factor que ha reducido las poblaciones de estos animales en regiones donde antes eran abundantes como es el caso del Corredor Biológico. No obstante, en parajes como los llanos de Atexcapan, Acoyotongo, Lagunas de Zempoala y Fierro del Toro, es posible evidenciar su presencia a través de huellas y excretas.

3.9 Especies Amenazadas

Topiltzin Contreras-MacBeath

Como se ha mencionado en diferentes secciones del documento, el Corredor Biológico Chichinautzin representa un reservorio para numerosas especies, algunas de las cuales además están consideradas en la Norma Oficial Mexicana que determina las especies y subespecies de flora y fauna silvestres terrestres y acuáticas en peligro de extinción, amenazadas, raras y las sujetas a protección especial y que establece especificaciones para su protección (NOM-ECOL-059-1994). En este sentido, se han identificado 74 especies listadas en Norma (ANEXO 2), de las cuáles 7 están en peligro de extinción, 33 amenazadas, 10 bajo protección especial y 24 son consideradas como raras.

Si hacemos un análisis por grupos, en orden de importancia en cuanto al número de especies listadas destacan las aves con 25 y los reptiles con 21, siguiéndoles las plantas, anfibios, hongos y mamíferos con 9, 8, 7 y 4 especies respectivamente (Tabla 1).

Ahora bien, a pesar de que la Norma define aquellas especies con cierta categoría de riesgo al nivel nacional, será importante profundizar en el estudio de las poblaciones de algunas especies en el Corredor, para definir aquellas que merecen un trato especial (especies focales), en función de su vulnerabilidad.

4. Contexto arqueológico, histórico y cultural

Topiltzin Contreras-MacBeath

Al igual que lo que ocurre con el componente ambiental, en lo referente al histórico-cultural existe un conjunto de factores que hacen del Corredor Biológico Chichinautzin una zona muy rica y diversa en lo que se refiere a las manifestaciones de los diferentes grupos humanos que existieron y que aún subsisten en la zona, situación que dificulta el hacer una caracterización general.

A pesar de lo anterior, existe una interesante propuesta realizada por el Antropólogo Luis Miguel Moraita del Centro INAH Morelos (Moraita en prensa), que con base en relaciones y afinidades ceremoniales, identitarias, cosmológicas, simbólicas, históricas y afectivas caracteriza una "Gran Región" que va desde el Ajusco y Contreras hasta Chalma, internándose hacia la parte norte del Estado de Morelos, misma que pasa por puntos clave como Contreras, Milpa Alta, Xochimilco, Iztapalapan y Topilejo en el Distrito Federal; Ocuilan y Chalma en el Estado de México y los Municipios de Cuernavaca, Tepoztlán, Tlayacapan y Totolapan y un tanto dentro de la zona central de tierra caliente de Morelos llegando inclusive hasta Tepalcingo y Mazatepec.

El mismo autor propone además una región simbólica ceremonial a la que llama el "Norte de Morelos", que esta integrada por tres elementos culturales fundamentales que giran alrededor de las mandas: los arcos florales, las imágenes peregrinas y los Chinelos.

4.1 Los ciclos ceremoniales

De la misma manera que en otras regiones del país como Oaxaca y Veracruz, existen varios ciclos ceremoniales en esta "gran región". Moraita (en prensa) presenta un interesante ciclo basado en los temas sobre los que giran los bloques de festividades y conmemoraciones. Estos se describen a continuación:

Bloque noviembre-febrero

Empieza con las actividades relacionadas con "los muertos" y termina con el día de la Virgen de la Candelaria. Los eventos, sus organizaciones y símbolos tienen que ver con el nacimiento de Cristo.

Carnavales invierno-primavera

Dentro de este periodo se encuentran las ferias y demás celebraciones de los viernes de cuaresma, que se extiende a la llamada "Cuaresma Chiquita" en Tlanepantla y algunos otros pueblos de su vecindad. Destacan en este periodo los Carnavales de Tlayacapan, Yautepec y Tepoztlán que tienen lugar del 6 al 12 de febrero y que se caracterizan por la organización de jaripeos, juegos artificiales, pero sobre todo la danza de los Chinelos que dura tres días.

Semana santa

Este bloque tiene como tema central la pasión y la muerte de Cristo, iniciando desde el miércoles de ceniza y finalizando el domingo de resurrección.

La agricultura

El siguiente bloque gira alrededor de la agricultura, dando comienzo el día de la Santa Cruz (3 de mayo), continuando hasta la época de las cosechas, atravesando varias ceremonias relacionadas con las diferentes etapas de la agricultura. En este bloque quedan incluidas las fiestas de San Juan, San Isidro Labrador, El Señor Santiago, San Miguel y San Francisco, las cuales ligadas a la agricultura tienen una importante veneración en la región.

Entre este último bloque y el primero del siguiente ciclo existen una serie de fiestas incluyendo ferias de santuarios que van de septiembre a noviembre.

De acuerdo con Moraita (en prensa) mucha de la intensa vida ceremonial compartida entre las subreriones se da a partir de "las mandas" y de los varios elementos que componen la gran red de símbolos y ceremonias. En las fiestas de la región es común la presencia de peregrinaciones formales de familias, barrios y pueblos del D.F. y del Estado de México que llegan a honrar las imágenes veneradas localmente. Los peregrinos llegan portando sus estandartes, sus imágenes peregrinas y sus ofrendas para sumarse a las conmemoraciones y para refrendar sus afectos y respetos a los lugareños. Las ofrendas o mandas consisten generalmente en arreglos o arcos florales que son puestos en las fachadas de santuarios, iglesias y capillas, corridas de toros, bandas de música, dinero en efectivo recolectado por la comunidad visitante, regalos para los templos y danzas tradicionales que para el caso de la región normalmente se trata del "brinco" de los Chinelos.

Muchas de estas visitas son correspondidas por las comunidades anfitrionas, con lo que se va tejiendo una trama de relaciones religiosas que se urde con las de parentesco por afinidad a través del matrimonio y sobre todo de compadrazgo, mismas que se refuerzan con las de interdependencia económica.

4.2 La historia

Siguiendo con la propuesta de Moraita (en prensa) tenemos que vista desde Morelos, la historia de la región tiene una fuerte relación con las diferentes subregiones colindantes del Distrito Federal y del Estado de México:

4.2.1. Epoca prehispánica

La arqueología y algunas fuentes documentales revelan antiguos contactos que vinculan al hoy Estado de Morelos con la Cuenca Sur del Valle de México. Posibles composiciones étnicas compartidas de grupos lingüísticos otomíes, popolocas y mixtecos previas a la llegada de los grupos nahuas, y aun después. Así como una constante invasión y conquista de los grupos del Valle de México: xochimilcas, chalcas, texcocanos y tecpanecas, entre otros, durante los últimos siglos de la época prehispánica.

Resulta importante mencionar que existe la hipótesis de que el pueblo de Amatlán, ubicado en el Parque Nacional El Tepozteco, es la cuna de Quetzalcoatl, situación por la cual dicha localidad ha cobrado fama (Ríos 1997).

4.2.2. La Colonia.

La época de la Colonia es marcada por rutas de evangelización en las que principalmente franciscanos, dominicos y agustinos penetraron y marcaron con su sello varias partes de la región. En los altares especialmente de santuarios, catedrales, parroquias e iglesias patronales, existen de manera muy intensa imágenes de Cristo Crucificado o en sus últimos días, la imagen de San Miguel Arcángel y la Virgen de Guadalupe. La llamada "ruta de los conventos que incluye 11 inmuebles de los cuales los dentro del Corredor se encuentran el de "La Natividad" de Tepoztlán, "San Juan Bautista" de Tlayacapan y "San Guillermo" de Totolapan , mismos que son un reflejo del paso de la evangelización por el Chichinautzin.

Es interesante mencionar que justo en el límite entre el Estado de Morelos y el Distrito Federal (al lado de la autopista) se encuentra una cruz que fue puesta ahí en el siglo XVI por Martín, hijo de Hernán Cortés para marcar los dominios de este último, que comprendían desde las tierras altas de Morelos hasta el Istmo de Tehuantepec, en lo que se conocía como el Marquesado del Valle (Ríos 1997).

4.2.3. Siglos XVIII, XIX y XX

Para los siglos posteriores destacan las haciendas azucareras y su papel como polos de atracción de trabajadores vecinos a Morelos. Una de la más impresionantes y que se encuentra justo en los límites del Corredor es la de Oacalco, que fue construida en 1725 y que produjo azúcar y alcohol hasta hace algunos años (Ríos 1997).

Durante el siglo XIX y parte del XX, se dio la presencia de bandidos que circulaban las haciendas y las ciudades importantes de la gran región, a través de caminos y campamentos que se ubicaban en las diferentes subregiones. Tal vez la época en que más se evidenció una unidad entre las subregiones fue durante la Revolución Zapatista en la conformación de las tropas en términos de los lugares de donde provenían los efectivos del Ejercito Campesino del Sur. Durante la revolución una parte importante de los pobladores, especialmente de la parte norte de Morelos emigran al Valle de México y a su regreso jalan población de esa área.

De los años veinte a los cincuenta la leña y el carbón eran productos básicos que enlazaron en un flujo y reflujo a productores y compradores de las subregiones que comprenden a Xochimilco, Milpa Alta y Cuernavaca. Esto ocurrió mientras que hubo demanda de estos energéticos y mientras las leyes no prohibieron su producción.

De los años cuarenta en adelante se establecieron algunas actividades económicas que ahondaron en la interdependencia económica entre las subregiones. Precisamente los animales de tiro y de cargas de las subregiones colindantes son los que manejan los campesinos surianos cuando la destrucción que se dio durante la Revolución Zapatista había acabado con los animales locales. Por un buen tiempo la madera para la construcción de las casas se obtenía del Estado de México y hubo comercio de productos hortícolas como el mango, las ciruelas y otros más hacia mercados de Xochimilco, Milpa Alta y otros del Valle de México.

Cuando los cultivos comerciales vuelven a adquirir importancia en la economía de los Valles de Tierra Caliente, inmigrantes temporales o definitivos de la gran región pueblan los campos y las ciudades morelenses involucrados ya en la producción agrícola, en su transporte y comercialización o en las crecientes actividades de servicios.

Entre los hechos trascendentes de la historia reciente del Chichinautzin, resalta lo narrado por Ríos (1997) y que ocurrió la mañana del 3 de octubre de 1927, en la que el general sonorense Francisco R. Serrano, candidato a la presidencia de la República por el Partido Nacional Revolucionario, se encontraba en Cuernavaca con un grupo de amigos para celebrar su onomástico.

Las convulsiones políticas derivadas de las intenciones de Alvaro Obregón para reelegirse desembocaron en la acusación de una supuesta asonada encabezada por el general Serrano. Por tal motivo y por orden presidencial se aprehendió al candidato y a trece de sus amigos en los hoteles Bella Vista y Moctezuma.

Los prisioneros fueron llevados por la carretera hasta un paraje de Huitzilac, donde fueron asesinados. Hoy, el histórico sitio está marcado por un conjunto de cruces al borde de la carretera federal México-Cuernavaca.

Otro hecho histórico reciente es sin lugar a dudas la defensa que hicieran los pobladores de Tepoztlán ante la imposición de un proyecto para el establecimiento de un Club de Golf en terrenos del Parque Nacional.

5. Contexto socioeconómico

Enrique Ongay Delhumeau

Luis Arturo Peña Hurtado

A la fecha del presente estudio no se cuenta con los datos definitivos del Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2000. Los resultados preliminares de este censo están agrupados al nivel municipal, lo cual sesga los datos sociales del Conjunto de Áreas Naturales Protegidas (COBIO). De este modo, la información social presentada en este documento, corresponde de manera primordial a publicaciones del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI 1991, 1996, 1997, 2000) y del Consejo Estatal de Población de Morelos (Coespo 2000).

5.1 Población

Dentro del Conjunto de Áreas Naturales Protegidas (COBIO) del Corredor y de los dos Parques Nacionales existen 104 localidades de diverso tamaño con una población total para 1995 de 49,667 habitantes. El área de influencia social del COBIO fue definida por la Secretaría de Desarrollo Ambiental del Gobierno del Estado de Morelos con base en un estudio de ordenamiento urbano del Corredor Biológico-Ajusco Chichinautzin (Gobierno del Estado de Morelos, 1995). Los autores del estudio definen al área de influencia, principalmente del corredor Biológico, como "… los núcleos urbanos consolidados y en proceso de crecimiento asentados fuera del Corredor, pero que debido a su cercanía, tamaño o tendencias de crecimiento son considerados como agentes altamente potenciales de perturbación al corredor Biológico". Con base en este estudio, en la zona de influencia del COBIO existen otras 49 localidades con una población total de 97,309 habitantes para 1995 (INEGI, 1996), sin contar a la población de las ciudades de México y de Cuernavaca. Así, la población que de alguna manera tiene influencia en el COBIO es del orden de 146,976 personas asentadas en 153 localidades para 1995 (tablas 1 y 2).

El número y diversidad en el tamaño de las localidades del COBIO hacen poco práctico un análisis social en lo individual de cada una de ellas. Sin embargo, las localidades según rango de tamaño por municipio comparten similitudes en cuanto a los índices e indicadores sociales que tienen. Por esta razón, la mayor parte de la información básica de las secciones siguientes se presenta agrupada por tamaño de localidad, más que por la localidad misma.

La densidad de población del COBIO es de 222.78 hab/Km2, a diferencia de la media para el estado de Morelos que es de poco más de 240 hab/Km2. Las localidades con mayor número de habitantes dentro del COBIO son Tepoztlán (13,938) y Santa Catarina (3,663), dentro del municipio de Tepoztlán; y Tres Marías (4,669) y Huitzilac (3,817) correspondientes al municipio de Huitzilac (INEGI, 1996). El resto de las localidades del COBIO varía en tamaño, desde centros de población menores a 100 habitantes hasta otros en el rango de 1,000 a 2,499 personas (tabla 1). Las poblaciones de mayor tamaño antes citadas, se encuentran en los extremos oriental y occidental respectivamente del COBIO y constituyen en sí polos de atracción de población para las comunidades de los pueblos circunvecinos y de los grupos de emigrantes de los estados de Guerrero, Distrito Federal, Puebla y Estado de México, principalmente. De estas poblaciones destaca Tepoztlán, que ha recibido población de inmigrantes, sobre todo del Distrito Federal.

Los municipios de Morelos del COBIO están relativamente bien comunicados, lo que influye en la dinámica de la población de la región. Al nivel de los municipios Morelenses del COBIO se cuenta con una red de comunicaciones de poco más de 450 Km (tabla 3), lo que permite una fluidez en los movimientos de la población.

El COBIO, por su altura sobre el nivel del mar y debido a la falta de disponibilidad de agua potable, constituye una barrera para el crecimiento de la mancha urbana de la Ciudad de México, evitando que ésta urbe se extienda desde los confines del Distrito Federal hasta Cuernavaca en una urbanización continua. Sin embargo, la extensión de la metrópoli se encausa por las carreteras federales (por ejemplo la de México-Cuernavaca), a través del municipio de Huitzilac y de otros municipios colindantes con el Distrito Federal y el Estado de México, en asentamientos pequeños y fraccionamientos de montaña o campestres discontinuos y luego en corredores urbanos cada vez más continuos que influyen en el número total de habitantes del COBIO, pero por sus características de visitantes temporales no son registrados en los datos estadísticos oficiales.

5.1.1 Tendencia demográficas

En la tabla 4 se presentan los totales de la población de los municipios del estado de Morelos en donde se ubica el COBIO. De la misma manera en la gráfica 1, se presentan las tendencias de crecimiento de la población al nivel municipal. El crecimiento de la COBIO al nivel municipal, sin contar la población del área metropolitana de la Ciudad de Cuernavaca ha pasado de poco más de 20,000 habitantes en la década de 1930 a un estimado de 160,000 personas en el año 2000. Esto involucra un crecimiento general de la zona de más del 1,400% en setenta años.

Al nivel de localidad, la dinámica de crecimiento es diferencial y sólo se explica por la historia particular de cada una de las poblaciones (ver tablas 5 y 6). La tasa de crecimiento anual promedio de la región para un mismo período es entre el 3% y el 4% según la fuente (tablas 5 y 8), con una tendencia a mantenerse en este rango. A esta escala, el crecimiento demográfico se explica por la vecindad inmediata de la COBIO con las zonas metropolitanas de la Ciudad de México y de Cuernavaca. Otros factores que han contribuido a este crecimiento son las actividades productivas promovidas y desarrolladas, tanto por el sector público, como el privado sobre todo en la capital del estado de Morelos. Sin embargo, con respecto al crecimiento, destacan el municipio de Tepoztlán que, independientemente de la fuente consultada, presenta una tasa de crecimiento negativa y en el otro extremo el municipio de Atlatlahucan, que tiene una tasa de crecimiento alta en relación con los otros municipios del COBIO.

Así, en general para el estado de Morelos, el incremento demográfico observado en los últimos años ha sido detonado no tanto por un crecimiento interno de la población sino por un flujo migratorio hacia la entidad (tabla 7). La población ya establecida en Morelos ha mantenido tasas bajas de natalidad en el mayor número de sus municipios, principalmente en los que podrían considerarse con características urbanas con respecto a la totalidad de su territorio y que son los que, en su momento, aportan el mayor número de población a las estadísticas oficiales. La inmigración hacia el estado está compuesta en un importante porcentaje de gente joven en edad de procrear (Vela, 2000).

Una fuente importante de este flujo migratorio es el vecino estado de Guerrero, el que desde la época de la década de los años setenta, acrecentó sus aportaciones poblacionales. Esto en gran medida como consecuencia de los movimientos sociales que se generaron en su territorio, y que ocasionaron con la violencia que este proceso generó, el desplazamiento de importantes contingentes de población que se asentaron a lo largo del estado de Morelos. Esta población, una vez asentada se convirtió en el canal para que en las décadas posteriores ese flujo migratorio continuara (Vela, 2000). A modo de resumen en la tabla 8 se presentan los principales indicadores demográficos para los municipios de Morelos que comprende el COBIO.

5.1.2 Estructura de la población (Pirámides de edad)

La pirámide de edad es una herramienta para el análisis de distribución de la población por grupos quinquenales. Esta herramienta puede auxiliar a anticipar la interrelación entres las demandas económicas y sociales de las poblaciones en función de los grupos quinquenales de edad predominantes. Además, para el caso de un área natural protegida, auxilia en la determinación de políticas diferenciales de atención para la conservación del área.

Como se mencionó con anterioridad, para 1990 en el estado había una población cercana a 1,200,000 personas y para 1995 los habitantes que de alguna manera tiene influencia en el COBIO es del orden de 146,976 personas asentadas en 153 localidades para ese año. Para esta fecha, el 49% de la población era de hombres y el 51% de mujeres con una densidad de población dentro del COBIO de 222.78 hab/Km2. La población total del COBIO contrasta con otras áreas naturales protegidas de México ubicadas en el eje neovolcánico, como la reserva de la Biosfera de Mariposa Monarca (16,110 ha) donde habitan poco más de 270,000 personas; la Reserva de la Biosfera de Manantlán, donde residen poco más de 40,000 habitantes en 139,577 ha (SEMARNAP, 1995); o la Reserva de la Biosfera de Sierra Gorda de Querétaro que cuenta con poco más de 90,000 personas en 383,567 ha (INE, 2001).

En términos generales, se puede decir que la estructura de grupos de edad es diferente en las zonas urbanas y rurales; en las primeras, es factible observar poblaciones con predominio de los estratos más jóvenes, al contrario del medio rural, donde la carencia de oportunidades económicas ocasiona que las poblaciones jóvenes emigren produciendo una composición demográfica con predominio en los estratos de mayor edad. Por ello, es importante poner en contexto las pirámides de edad de cada una de las localidades del COBIO con relación al estado con fines comparativos. Dado que una buena parte de la población estatal se distribuye en zonas urbanas, la pirámide estatal, responde de manera aproximada a lo esperado: una base ancha en los grupos de edad iniciales para los primeros intervalos de edad y una conformación de la pirámide, según se incrementa la edad de los grupos.

El índice de masculinidad total del COBIO es de 98.71 coincidente con los datos oficiales procesados de población. Sin embargo si el número se ajusta con base en la media del índice por rango de tamaño de localidad el índice varía a 107.24 (Tabla 9).

La población del COBIO es de tipo joven ya que la mayor parte de la población es menor a 24 años. En general, la relación entre sexos tiene una distribución estadística de tipo normal, aunque existen localidades dentro de algunos municipios donde existen ciertas discrepancias.

5.2 Condiciones de Vida

5.2.1 Vivienda

La cobertura de servicios por vivienda es un factor determinante para medir el bienestar de una región. La cobertura de mejores servicios para las viviendas en el COBIO ha aumentado de manera paulatina a lo largo de las últimas décadas, lo que se ha traducido en la posibilidad de ir cubriendo los lugares más rezagados. Sin embargo, la disposición de servicios en vivienda no es similar para cada indicador, como es posible apreciar en las tablas 10 y 11.

La cobertura en el servicio eléctrico se acerca casi al 100% en muchos de los casos, disminuye para el agua entubada aunque sigue conservando porcentajes muy altos. El asunto cambia a la baja cuando se considera el servicio de drenaje, servicio donde los porcentajes sufren una importante disminución conservándose relativamente altos en las áreas urbanas y disminuyendo en los municipios de carácter rural llegando a porcentajes extraordinariamente pequeños en localidades menores de 499 habitantes (ver tabla 12).

Un indicador adicional que puede ilustrar respecto al avance generalizado que la mejora de la infraestructura de servicios a las viviendas ha tenido la región, es aquel que se refiere a los combustibles utilizados para cocinar en cada vivienda. En el censo de 1970 casi el 40% de la población utilizaba la leña y el carbón para preparar sus alimentos, con la consiguiente depredación de los recursos forestales, el tiempo que se requiere invertir en su recolección y que por lo general esta también relacionado también con la imposibilidad de conseguir los ingresos suficientes que les permitieran acceder a la compra de gas. Estas cifras han cambiado de forma radical como se puede apreciar en la tabla 13, aunque los datos pueden ser engañosos ya que las cifras oficiales ponderan las viviendas de carácter netamente urbano y fallan al registrar aquellas localidades menores de 500 habitantes de carácter rural.

5.2.2 Educación

En el estado de Morelos, desde 1950, a la fecha, se han registrado importantes cambios en el nivel del alfabetismo de la población. En 1950 la cobertura educativa era del 20% y en el censo de 1990 se reporta una cobertura de hasta el 87%, para la población mayor de quince años. En la tabla 26 se presentan las cifras para la población analfabeta del COBIO para 1995. Para ese año, la población analfabeta representaba el 12.05% de la población a diferencia del 10.75% de la población del estado.

Los mayores porcentajes de analfabetismo se presentan en las localidades del COBIO menores a 500 habitantes. En estas localidades el máximo índice de analfabetismo es del 20.5%, correspondiente a las localidades menores de 100 habitantes del municipio de Atlatlahucan (Tabla 14). Esto se puede explicar por la cobertura educativa que, aunque cubre todos los niveles para todos los municipios, puede en un momento dado ser deficitaria sobre todo en las zonas rurales del COBIO (Tabla 15).

5.2.3 Salud

Las instituciones encargadas de la atención en salud, en teoría, cubren la mayor parte de la población en el estado de Morelos, sin embargo, ésta cobertura es más estadística que real. Tanto las instalaciones como el personal que las atiende, han crecido de manera sistemática en la entidad desde hace varias décadas, por desgracia, en el mismo lapso la calidad y la oportunidad la atención se han deteriorado paulatinamente. Esto ha obligado a la población derecho-habiente a recurrir, cada vez más, a los servicios de atención a la salud de carácter privado. Aunque esta tendencia se observa principalmente en los estratos de ingresos más altos, esta actitud ha permeado a las capas medias (Vela, 2000).

Un sector que no utiliza los servicios institucionales de salud es el sector de más bajos ingresos y esto se debe, principalmente, a la poco acceso que para ese sector tienen las instalaciones medicas públicas, por lo que se ven obligados a recurrir a los servicios privados (Vela, 2000). En la tabla 16 se presentan las unidades médicas presentes en el COBIO por dependencia.

5.2.4 Abasto y Comunicaciones

La mayoría de las localidades del COBIO cuentan con servicios de abasto oficial o privado de algún tipo. Esto se facilita por la red de carretera existente y la cercanía a importantes centros de abasto como la propia Cuernavaca, Cuautla o incluso la Cd. de México (ver tabla 3). Por su parte, casi la totalidad de las localidades cuentan con algún tipo de servicio telegráfico o telefónico (tabla 18).

5.3. Tenencia de la tierra

A partir del conflicto armado de la Revolución Mexicana en Morelos hubo la necesidad de políticas para reconstruir el tejido social y económico destruido. La solución propuesta fue el establecimiento de un sistema de ejidos y comunidades agrarias organizadas en sustitución del sistema de haciendas que prevaleció con anterioridad al conflicto.

Esta nueva estructura de organización de la tenencia de la tierra, se impuso como un "logro" o "recompensa" para los campesinos enfrascados en la lucha armada por la tierra. El cambio estructural se dio mediante decretos de creación de las comunidades agrarias y de dotación de territorio, a cubrir extensiones que en su momento superaban el 75% de la superficie estatal. Durante este proceso de dotación agraria, y por la disminución de la población, muchos lugares tuvieron que repoblarse con inmigrantes convocados a integrar los nuevos núcleos agrarios (Vela, 2000).

Este proceso creó, desde el punto de vista de la tenencia de la tierra, comunidades de hecho y de derecho. Estas últimas son las que cuentan con un reconocimiento amparado en los documentos otorgados desde el fin de la revolución. En la mayor parte de los casos estos documentos reconocen la posesión de las comunidades sobre territorios que han sido ocupados de forma histórica (Juárez-Trejo, 2001).

Según datos los resultados definitivos del VII censo ejidal (1993), existen en Morelos 38,000 ejidatarios y 2,000 comuneros aglutinados en 239 ejidos y comunidades agrarias. En el COBIO la tenencia de la tierra es mixta, predominando la de tipo comunal y ejidal sobre cualquier otra (Tabla 19). Destaca en los municipios de Talalnepantla y Yautepec remanentes de propiedad colonial que datan de antes de la independencia y cuentan con cédula real.

Las comunidades agrarias de Morelos se asientan en 16 de los 33 municipios del estado. Dentro del COBIO, la superficie de las comunidades agrarias corresponde a casi la totalidad de los municipios de Huitzilac, Tepoztlán, y Tlalnepantla. Otras comunidades de relevancia se ubican en torno de la conurbación de Cuernavaca. Así, el COBIO cuenta con 10 comunidades agrarias con restricciones en el uso de la tierra (Juárez-Trejo, 2001). Los datos estadísticos no presentan esta información al nivel de localidad, a pesar de los esfuerzos (aun no publicados) de los programas oficiales en la materia.

En general, la expansión de la población en el estado ha traído como consecuencia una serie de conflictos sobre la tenencia de la tierra. Estos se expresan por dos vertientes principales: la primera de ellas es la que se genera a partir de grupos familiares o comunitarios en contra de los particulares y la segunda los conflictos internos que se generan entre los propios núcleos agrarios.

En el primer caso, individuos o grupos, principalmente foráneos al estado, adquieren terrenos que en muchas ocasiones han sido vendidos en diversas ocasiones. Una variante a esta vertiente son los conflictos generados por la alternancia en la posesión de los terrenos mediante invasiones realizadas por los propios grupos familiares o comunitarios poseedores de terrenos a favor de terceros. Como ejemplo, esta situación ocurre en los desarrollos urbanos de los municipios de Cuernavaca y Huitzilac o la adquisición y ocupación de solares en Tepozotlán.

Dentro de la segunda vertiente se generan conflictos internos entre diversos grupos de los núcleos agrarios. En estos núcleos se originan discusiones acerca de lo que debe ser la política comunitaria sobre los usos y destinos de la tierra o las relaciones de estos terrenos con la continua expansión de las zonas urbanas, aquellas de esparcimiento u cualquier otro uso del suelo como la propia conservación. En este último caso, resaltan los conflictos entre los terrenos de propiedad social como los que cuentan con infraestructura o equipamiento agrícola o de riego, caminos de saca o los que se ven afectados por el daño o robo a sembradíos por su vecindad con las urbanizaciones (Vela, 2000). Esto en muchos casos imposibilita el desarrollo de las actividades agropecuarias o de conservación.

5.4 grupos vulnerables

5.4.1 Población Indígena

El estado de Morelos, según datos del censo de 1990, contaba con 19,940 personas catalogadas como hablantes de lenguas indígenas. Esta población representaba el 1.9% de la población mayor de 5 años, mientras que en el país en su conjunto representaba 0.38% del total de la población mayor de cinco años. En Morelos más que en el número, la importancia de la población de lengua indígena recae en su significado.

La distribución de los hablantes de lenguas indígenas es desigual y se concentra, en su mayor parte, en la región norte de la entidad, con 70% del total. El resto se distribuye en la región sur (19%) y zona centro del estado (11%). A pesar de existen hablantes de lenguas indígenas en la mayoría de los municipios de la entidad, la mayor cantidad se concentra en sólo seis municipios. La distribución de las personas hablantes de lenguas indígenas por municipio dentro del COBIO se presenta en la tabla 20. Sin embargo, de un total de 24,730 personas catalogadas como población indígena en todo el estado sólo 354 (1.4%) no hablan español.

La mayor parte de los hablantes de lengua indígena del COBIO se asientan en el pueblo de Santa Catarina y localidades aledañas y la mayor parte de ellos hablan el nahuatl además del español. Su organización agraria es en ejidos aunque tienen un parcelamiento de facto en sus tierras (Juárez-Contreras, 2001).

El Perfil demográfico de Morelos publicado por el INEGI en 1997, señala que el promedio de crecimiento anual de los hablantes de lengua indígena tuvo una tasa promedio de 1%. Esta cifra ocurre durante el período que va de 1970 a 1990, mientras que desde esta última fecha a la del año de 1995 este promedio de crecimiento anual fue de 4.2 %. El incremento es atribuible a una mayor inmigración de personas hablantes de una lengua indígena, y no tanto a un crecimiento natural de la población interna. Otra característica de este proceso es que los llamados hablantes monolingües casi han desaparecido, puesto que el 98.1% de estos hablantes declaran hablar también el castellano, porcentaje que se incrementó, ya que en el censo de 1990 era de 94%.

Como se mencionó con anterioridad, la población hablante de una lengua indígena y mayor de cinco años en el estado casi en su totalidad tiene la condición de bilingüe (Tabla 21). Esto ocurre por razones de carácter histórico al propiciarse el desarrollo de comunidades mestizas en diferentes lugares. Estas comunidades incrementaron su población de manera mucho más acelerada que las comunidades indígenas, los pueblos de personas hablantes de una lengua indígena han quedado distribuidos de manera dispersa en la geografía estatal y no formando un área compacta (Vela, 2000).

Con referencia a las lenguas provenientes del Anahuac que se hablan en el estado, el Nahuatl representa el 75% de los hablantes, el Mixteco que es de reciente asentamiento en el estado el 11% y el Tlapaneco el 4%. Estos tres idiomas comprenden el 90% de la población hablante de una lengua indígena. La población hablante de Nahuatl entre 6 y 14 años se componía para el año de 1995 de 975 hombres y de 985 mujeres para un total de 1960 personas en este rango de edad. En el rango de edad de 15 años o más, los números de habla nahuatl corresponden a 8693 hombres y 8,144 mujeres para un total de 16837 personas (Coespo, 1996).

5.4.2 Marginación

El Consejo Nacional de Población tiene establecidos grados de marginación cualitativos para la población divididos en 5 rangos de Muy bajo a Muy alto. Los cálculos de éste indicador se presentan en la tabla 22. Como se puede observar en la tabla 22, las localidades del COBIO tienen diversos grados de marginación, desde las nulas o muy bajas hasta localidades con alto grado de marginación.

Las localidades más vulnerables, desde el punto de vista de su marginación, se presentan en la tabla 23. Como se puede observar en la tabla 23, el mayor número de localidades consideradas con marginación muy alta se encuentran en el municipio de Tepoztlán y son menores a los 100 habitantes. En general las localidades con mayor deficiencia de indicadores de bienestar son aquellas menores de 499 habitantes.

6. Problemática

Resulta realmente difícil hacer una caracterización coherente de la problemática del Corredor, ya que se trata de una intrincada red de factores entrelazados y hasta cierto punto indistinguibles, al grado de que se dificulta determinar cuando empieza uno y termina el otro, pero además que adquieren una sinergia tan abrumadora que aparenta ser difícil detener.

La tala del bosque y la extracción de tierra clandestinas, la expansión de la frontera agropecuaria y el desmesurado crecimiento de los núcleos urbanos, son sin duda problemas evidentes en el Chichinautzin, sin embargo, estas actividades al igual que otras que contribuyen a la degradación ambiental del Corredor, tienen su origen en décadas de políticas sociales, económicas y educativas erróneas (Calva 1996, Calderón 1996, Monroy 1996, Leff 1998) que nos han dejado un país de desigualdades en que cada día hay más pobres.

Como consecuencia de lo anterior, la necesidad de algunos, pero sobre todo, la codicia de otros, están llevando a un acelerado deterioro ambiental de México, del que no se escapa el Corredor Biológico Chichinautzin. A continuación se hace una descripción de los principales problemas.

6.1 Carencia de planeación estratégica.

Como resultado de un diagnóstico sucinto realizado por la Dirección del Área Natural Protegida, en el que se sumaron las aportaciones realizadas en la zonas por los gobiernos federal y estatal, las instituciones académicas y algunas organizaciones no-gubernamentales, se encontró que durante 1998 se invirtieron por lo menos ochenta millones de pesos en el Chichinautzin, cifra diez veces superior al presupuesto de todas las Áreas Naturales Protegidas del país (SEMARNAP 1996). Curiosamente, el efecto de esta cuantiosa inversión es poco evidente, ya que a pesar de que se carece de datos precisos sobre las tasas de deforestación o de degradación anual del bosque para la zona, se sabe que existen 109,317 hectáreas de áreas forestales perturbadas en Morelos (SEMARNAP 1997), asimismo, en el Chichinautzin los niveles de percepción de ingresos en los hogares son más bajos que los que se presentan para el Estado de Morelos en su conjunto (Chávez et al. 1995). Resultados similares se obtuvieron a partir de un diagnóstico socioeconómico del Parque Nacional Lagunas de Zempoala, que con base a una serie de indicadores demostró que la calidad de vida de los Municipios de Huitzilac y Ocuilan de Arteaga es más baja que los promedios estatales y nacionales (Cazorla 1999). Lo anterior a pesar de que más del 50% de la inversión en el Área Natural Protegida corresponde a financiamientos dirigidos hacia potenciar actividades agropecuarias, muchas de las cuales contribuyen a la ampliación de las áreas destinadas a estas actividades a expensas del bosque, como lo demuestra el hecho de que entre 1970 y 1980 se incrementó en 524% la superficie agrícola en el Chichinautzin (Monroy y Colín 1999) a pesar de que la vocación del Corredor es netamente forestal.

Tomando todo lo anterior como antecedente, se puede decir que el gran problema del Chichinautzin (así como de muchas otras Áreas Naturales Protegidas del país) es la falta de planeación estratégica colegiada, en la que sean analizados y discutidos todos los proyectos de inversión y desarrollo propuestos para la región, pero teniendo una clara definición de que es lo que se quiere del Corredor, y consecuentemente que es lo que se puede hacer, aspectos que intenta precisar el presente programa de manejo.

6.2 Incongruencia entre las políticas de desarrollo y la vocación del área.

Parte fundamental de la planeación requerida en el Corredor, se relaciona con una definición y revalorización de la vocación real de la zona, desde el punto de vista de las actividades productivas que deben ser impulsadas. En este sentido, de acuerdo con datos de la Delegación Estatal de la SEMARNAP, en Morelos se aprovecha únicamente el 10% del volumen maderable para bosque templado-frío, cuyo potencial es de 45,116 m3 anuales (SEMARNAP 1997), la mayor parte de los cuales se encuentran dentro del polígono del Corredor. De igual forma, un estudio reciente en el que se hace una análisis de los costos ambientales y sociales del Chichinautzin (Monroy y Colín 1999) demuestran la sustentabilidad y alta rentabilidad de actividades extractivas tradicionales como el caso de la tierra de monte, a diferencia de la ganadería y agricultura extensivas.

Por otro lado, existe una fuerte tendencia hacia el crecimiento de los núcleos urbanos del Chichinautzin (Eibenschutz 1995), como lo demuestra el hecho de que de 1970 a 1993 se duplicó la superficie urbana en el Municipio de Huitzilac, a pesar de que no existe suficiente agua para dotar de este servicio a la población.

Será fundamental entonces potenciar actividades acordes con la vocación real del Corredor, pero para ellos se deberán coordinar los esfuerzos de las diferentes dependencias involucradas, para reorientar los financiamientos que se destinan hacia el sector agropecuario y aprovechar los recursos de programas como el PRODEFOR (Programa de Desarrollo Forestal) para proponer proyectos sustentables de aprovechamiento del bosque.

6.3 La legislación vigente

El hecho de contar con una Área Natural Protegida que integra tres decretos (dos Parques Nacionales y el Corredor), así como tres zonas núcleo y dos de amortiguamiento ya definidas, limita enormemente las posibilidades en lo referente a las propuestas de zonificación y diseño que se pueden proponer para el área, es decir, existe poca flexibilidad en cuanto a las propuestas que podrían plantearse en el presente documento, a menos que sean revocados los decretos existentes y se proponga uno nuevo, cosa que es poco factible.

En los puntos anteriores se pone énfasis en la necesidad de incentivar las actividades productivas como una manera de generar recursos económicos para las comunidades del Chichinautzin de tal forma que sean reducidos los impactos sobre el bosque, ahora bien, esto implica que serán impulsadas únicamente actividades permitidas legalmente, pero desafortunadamente las características de los decretos, sobre todo de los Parques Nacionales "Lagunas de Zempoala" y "El Tepozteco" limitan en gran medida el desarrollo de actividades productivas en 27,848.27 hectáreas del Corredor, a las que hay que sumar 5, 454.61 de las zonas núcleo, en las que no se permiten actividades productivas, con lo que se llega a 33,302.89 hectáreas o el equivalente a un poco más del 50% del territorio del Área Natural Protegida. Bajo una perspectiva purista se pudiera pensar que limitar las actividades productivas en la mitad del territorio del Chichinautzin sería una estrategia acertada, sin embargo la realidad de la zona sugiere lo contrario, ya que por ejemplo dentro del Parque Nacional "El Tepozteco" viven cerca de 26,000 personas que a diario demandan de los recursos que ofrece el Corredor y de acuerdo con la normatividad vigente se encuentran fuera de la ley.

Por otro lado, volviendo al tema de las áreas núcleo, seguramente quienes trabajaron en su diseño (López-Paniagua y Romero 1988) tuvieron amplias justificaciones para definirlas, sin embargo, al paso de los años y con el avance de la conservación biológica como disciplina, se pueden apreciar algunos problemas: (1) Chalchihuites y Chichinautzin-Quiahuistepec se ubican en el límite de la reserva, teniendo al menos uno de sus bordes expuestos al área no-protegida circundante (el límite sur de esta última es la autopista México-Cuernavaca), lo que las hace vulnerables a impactos externos. (2) Las Mariposas se encuentra pegada al núcleo urbano de Tlayacapan y a pesar de que la topografía limita hasta cierto punto el desarrollo, ya existe indicios de impactos humanos y (3) la forma irregular de los polígonos aumenta considerablemente el efecto de bordes. Actualmente se sabe que la mejor manera de reducirlo es diseñando zonas núcleo circulares.

6.4 Carencia de cartografía y datos estadísticos precisos.

A pesar del intenso trabajo de investigación que se ha realizado en el Chichinautzin tanto en el aspecto natural como en el social, aún existen muchas lagunas en el conocimiento de la zona. En este sentido, no se cuenta con un plano relacionado con la tenencia de la tierra y aún existen problemas en la definición de linderos al nivel de las entidades federativas de Morelos, Estado de México y Distrito Federal, así como entre las mismas comunidades asentadas dentro del Corredor. De igual forma, no se tienen datos precisos sobre las coberturas de los usos del suelo y mucho menos un análisis de los cambios que ha sufrido el Chichinautzin en las últimas décadas, lo cual a su vez sería fundamental en un análisis de tendencias.

Un manejo adecuado del Chichinautzin deberá estar basado en modernos sistemas cartográficos computarizados que permitan tener la información actualizada y disponible para la toma de decisiones de manejo.

6.5 Desconocimiento.

Uno de los problemas fundamentales que existen en el área es el desconocimiento generalizado de los aspectos básicos del decreto y en ocasiones del decreto mismo, lo cual conduce a que tanto algunas autoridades locales, como promotores de proyectos, propicien actividades ilegales en el Chichinautzin y a la vez desaprovechen las ventajas que tiene en la actualidad vivir en el área de influencia de una Área Natural Protegida.

De acuerdo con datos de una encuesta realizada por el centro regional de Investigaciones multidisciplinarias de la UNAM (Chávez et al 1995) con habitantes del Corredor, el 97% de la muestra no había oído hablar siquiera del Área Natural Protegida. Otro ejemplo es el hecho de que aún en la actualidad existe ambigüedad en lo que respecta al nombre del área, cuando el decreto claramente establece que es Corredor Biológico Chichinautzin.

6.6 Crecimiento urbano

El avance urbano (fenómeno presente en todo el estado de Morelos), es producto en gran medida, del incremento de población, tanto por el crecimiento natural como por inmigración. De hecho, desde que se construyó la autopista México-Cuernavaca, se facilitó a los habitantes de la Ciudad de México la posibilidad de disfrutar del buen clima morelense para el descanso dominical. Comenzó entonces un desplazamiento constante en la región que se ha acentuado en los últimos años sobretodo a partir del terremoto de 1985 que asoló a la Ciudad de México y a raíz de los grandes problemas ambientales de la misma ciudad.

Los censos y estudios demográficos más recientes indican que para 1995 la población residente en la zona del Corredor Biológico Chichinautzin ascendía a casi 50,000 personas, el 54% de las cuales residentes en el municipio de Tepoztlán. Se trata de una población eminentemente joven: La mitad tiene menos de 20 años y sólo el 7% rebasa los 60 años. El sector servicios es el que ocupa a más población (sector servicios 53%, secundario 17% y primario 30%) (Contreras & Urbina, op. cit.).

El crecimiento acelerado de población ha traído consigo otros problemas de carácter urbano, como falta de agua, carencia de drenaje e incremento de basura (Daltabuit et al. Op. cit.).

La franja urbana que cruza el Corredor está formada por la cabecera municipal de Tepoztlán y por algunas localidades del municipio como Santiago Tepetlapa, Amatlán de Quetzalcóatl, Santo Domingo Ocotitlán y San Juan Tlacotengo. Sin embargo, todavía quedan muchas zonas vírgenes sin urbanizar, el Chichinautzin es la última área natural que separa Cuernavaca del Distrito Federal.

 

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